España mejora ligeramente sus competencias digitales, pero una de cada tres personas todavía no alcanza el nivel básico
El Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI) y Red.es han publicado Competencias digitales 2025. Edición 2026, un informe que analiza la evolución de las competencias digitales de la población española y las principales brechas que todavía persisten.
Los resultados muestran una ligera mejora respecto a 2023. Actualmente, el 66,5 % de la población cuenta con competencias digitales al menos básicas y España continúa situándose por encima de la media de la Unión Europea. Sin embargo, el avance durante los dos últimos años ha sido reducido y una de cada tres personas todavía no alcanza ese nivel básico
Las brechas digitales siguen teniendo edad, nivel educativo, ingresos y territorio
El informe confirma que las competencias digitales no se distribuyen de manera homogénea entre la población.
La edad continúa siendo uno de los factores más determinantes. Los niveles son considerablemente más altos entre la población joven y disminuyen especialmente a partir de los 55 años. Aun así, son precisamente los grupos de mayor edad los que han registrado algunos de los avances más importantes respecto a 2023.
También existe una fuerte relación con el nivel educativo y los ingresos del hogar. Las personas con menor nivel de estudios y quienes viven en hogares con menores ingresos presentan niveles de competencia digital claramente inferiores.
El territorio también importa. La población de las grandes ciudades alcanza mejores resultados que la residente en municipios pequeños. No obstante, el informe recoge una evolución positiva en las localidades de menor tamaño respecto a 2021, un dato especialmente relevante para las políticas e iniciativas dirigidas a combatir la brecha digital en el medio rural.
Utilizar tecnología no significa dominar todas las competencias digitales
Otro de los aspectos destacados del estudio es la diferencia entre las distintas áreas de competencia.
La comunicación y colaboración es la más desarrollada entre la población española, seguida de las competencias relacionadas con la información y alfabetización de datos y la resolución de problemas.
Por el contrario, las áreas en las que existe un mayor margen de mejora son la seguridad y, especialmente, la creación de contenido digital.
Esta diferencia resulta significativa: enviar mensajes, participar en redes sociales, realizar videollamadas o utilizar servicios digitales son actividades ampliamente extendidas, pero competencias como crear y editar contenidos, utilizar herramientas digitales más avanzadas, proteger adecuadamente los datos personales o desenvolverse de manera segura requieren todavía un mayor desarrollo.
Más atención a la seguridad y a la verificación de información
El informe también analiza cómo están evolucionando algunas prácticas digitales concretas. En los últimos años ha aumentado la verificación de fuentes online y también determinadas acciones destinadas a proteger la privacidad, como restringir el acceso a la ubicación, limitar quién puede acceder a perfiles y contenidos o denegar el uso de datos personales con fines publicitarios.
Al mismo tiempo, algunas actividades vinculadas a la creación de contenidos digitales, como el uso de procesadores de texto, herramientas de edición o funciones avanzadas de hojas de cálculo, presentan una evolución menos favorable.
El reto: avanzar sin dejar a nadie atrás
Los datos muestran que España parte de una posición favorable respecto al conjunto europeo, pero también que el uso cotidiano de la tecnología no implica necesariamente disponer de todas las competencias necesarias para desenvolverse de forma autónoma, crítica y segura en el entorno digital.
Reducir las brechas asociadas a la edad, la educación, los ingresos o el territorio y reforzar las competencias menos desarrolladas seguirá siendo fundamental para avanzar hacia una ciudadanía plenamente digital.
Desde las redes y centros de competencias digitales, el acompañamiento cercano a la ciudadanía y la formación adaptada a diferentes necesidades y contextos continúan desempeñando un papel esencial en este proceso.

FUENTE: Competencias digitales 2025. Edición 2026, elaborado por ONTSI y Red.es.






