Formación digital inclusiva: claves para diseñar acciones en competencias digitales e IA adaptadas a la diversidad

La transformación digital abre nuevas oportunidades de aprendizaje y empleo, pero también puede ampliar las brechas cuando las acciones formativas no tienen en cuenta los diferentes puntos de partida. Un nuevo Toolkit de Formación Inclusiva ofrece pautas muy prácticas para incorporar esta mirada al diseño de formación en competencias digitales, e-learning e inteligencia artificial.

La formación en competencias digitales tiene cada vez más peso en los procesos de inclusión, empleabilidad y participación social. Sin embargo, aprender a utilizar herramientas digitales, desenvolverse en entornos online o incorporar la inteligencia artificial requiere tener en cuenta la diversidad de experiencias, capacidades, recursos y contextos de las personas participantes.

El Toolkit de Formación Inclusiva, elaborado por Cruz Roja Española, red socia de Somos Digital, y Fundación Secretariado Gitano, reúne tres guías dirigidas especialmente a empresas y equipos responsables del diseño de contenidos formativos. Los materiales parten de la experiencia de ambas organizaciones trabajando con personas en situación de vulnerabilidad y dedican una atención importante a la digitalización, la brecha digital y las nuevas formas de aprendizaje.

La competencia digital también necesita un punto de partida

Uno de los aspectos que plantean las guías es la importancia de conocer previamente el nivel de competencias digitales de las personas participantes y ajustar la metodología a partir de ese diagnóstico.

Las recomendaciones incluyen reforzar desde el inicio las habilidades digitales necesarias para la vida cotidiana y el empleo, utilizar recursos como videotutoriales, webinars, píldoras formativas o mentorías y prestar especial atención a la facilidad de uso y accesibilidad de las plataformas.

También cuestionan algunos supuestos frecuentes. Por ejemplo, utilizar habitualmente redes sociales o dispositivos digitales no implica disponer de las competencias digitales necesarias para desenvolverse en el mercado laboral. Herramientas como las hojas de cálculo, la gestión de datos, las plataformas de empleo o los procesos de selección online requieren aprendizajes específicos.

En otros grupos, como las personas de mayor edad, la transición tecnológica puede generar nuevas barreras de acceso al empleo. Las guías recomiendan combinar recursos digitales y analógicos, explicar paso a paso el uso de las herramientas y trabajar las competencias digitales desde situaciones prácticas relacionadas con la comunicación, la gestión o la búsqueda de empleo.

Diseñar e-learning teniendo en cuenta la brecha digital

La formación online puede aportar flexibilidad y facilitar la participación de personas con dificultades de conciliación, movilidad o acceso territorial. Para ello, el diseño debe contemplar las condiciones reales desde las que las personas acceden a la formación.

El Toolkit propone, entre otras medidas, diseñar los contenidos pensando primero en el teléfono móvil, reducir el peso de los archivos, evitar la necesidad de conexión permanente, ofrecer alternativas en audio o vídeo, incorporar tutoriales sencillos para las plataformas y facilitar canales de apoyo cuando sea necesario.

También introduce una idea especialmente relevante para cualquier programa de capacitación digital: el acompañamiento continúa siendo clave en los entornos online. El seguimiento cercano, las tutorías periódicas, la retroalimentación y las actividades cooperativas pueden marcar una diferencia importante en la permanencia y la experiencia de aprendizaje.

¿Y qué papel puede tener la inteligencia artificial?

La tercera guía dedica un apartado específico al uso de la IA en la formación inclusiva.

Entre sus posibles aplicaciones recoge la generación de primeras versiones de materiales, la adaptación de contenidos a distintos niveles de alfabetización, la simplificación de textos, la propuesta de ejercicios y metodologías activas o la transformación de contenidos en audios, esquemas, resúmenes y presentaciones.

Al mismo tiempo, las guías advierten sobre sus límites. Los resultados generados pueden simplificar realidades sociales complejas, reproducir estereotipos o utilizar ejemplos alejados de un contexto concreto. Por ello, recomiendan mantener el criterio profesional para validar los contenidos, contextualizar los ejemplos, revisar el tono y detectar posibles sesgos.

Esta mirada conecta especialmente con el trabajo en inclusión digital: incorporar IA a los procesos formativos implica también enseñar a utilizarla de forma crítica, contextualizada y adaptada a las necesidades de las personas.

Diseñar desde la diversidad

Edad, género, responsabilidades de cuidado, origen, situación económica, territorio, trayectoria laboral o brecha digital pueden cruzarse y condicionar de forma diferente la participación en una formación. La guía dedicada a la interseccionalidad propone incorporar estos factores al diseño de las acciones formativas desde el principio.

En el ámbito de las competencias digitales, esta perspectiva resulta especialmente útil para revisar cuestiones muy concretas: qué dispositivo utilizará la persona, qué conexión tiene disponible, qué experiencia previa posee, qué nivel de autonomía digital presenta, qué apoyos necesita y hasta qué punto el contenido conecta con situaciones reales de su vida cotidiana o laboral.

Los tres materiales ofrecen checklists, ejemplos, recomendaciones y prácticas que pueden servir como herramienta de revisión para organizaciones, empresas de formación y profesionales que trabajan en capacitación digital.

Desde Somos Digital, compartimos este recurso por su utilidad para seguir avanzando hacia modelos de formación digital más accesibles, inclusivos y conectados con la diversidad real de la ciudadanía.

🔗 Consulta y descarga el Toolkit de Formación Inclusiva